Blog / Los 5 errores que impiden la Escucha Activa y cómo puedes evitarlos
25 enero, 2021

¿Piensas que es lo mismo oír que escuchar activamente?

Hoy en día sabemos que no es lo mismo y que practicar una escucha activa con los más pequeños les beneficia y tiene innumerables consecuencias positivas

Según el psicólogo humanista experto en comunicación Antonio Guijarro, existen 13 actitudes o lo que él llama, las 13 malditas, que crean ciertas barreras a la comunicación y que sin saberlo, nos pueden impedir conseguir esa conexión deseada con la otra persona.

En este artículo quiero mostrarte con unos ejemplos prácticos muy sencillos algunas de esas actitudes que puedes estar utilizando con tu hijo o hija. La intención es que puedas reflexionar sobre si las estás utilizando y si es así, darle un enfoque diferente. 

 

 

 

 

Ejemplo Práctico

Miguel, de 9 años, vuelve del cole cabizbajo y le dice a su mamá la siguiente frase:Mi amiga Martina se ha enfadado conmigo hoy”

Estos son 5 ejemplos de respuestas poco acertadas que no fomentan la buena comunicación con tu hijo o hija. 

  • Consolar y animar: Venga, no te preocupes, no pasa nada”.

Puede que estés utilizando esta estrategia con el objetivo de disminuir el malestar del niño o niña y es muy común, no te preocupes. 

Muchos papás y mamás la utilizan con mucho amor. Sin embargo, esta estrategia puede transmitir a Miguel un mensaje equivocado:

Miguel puede sentir que no es para tanto y que por ello, no debería o no está bien sentirse mal por este incidente.

Podría transmitirle al niño que esa preocupación (que para él, a esa edad, es un verdadero problema) no tiene importancia y esto le está impidiendo vivir esa emoción y aprender a gestionarla, buscando una solución para cambiar la situación negativa que está viviendo.

  • A mí también o a mi más”:Pues yo llevo un día de perros”.

Puede que el estrés del día a día y tu ritmo de vida te hayan llevado en alguna ocasión a utilizar este tipo de frase con tu hijo/a. No te culpabilices por ello, simplemente se consciente de que estas contestaciones pueden hacer pensar al niño que las únicas experiencias importantes son las tuyas y no las suyas. 

Evita estas respuestas si quieres que tu hijo o hija confíe en ti en el futuro y te cuente sus problemas o inquietudes.

  • Preguntar/juzgar:¿Y tú que has hecho para que se enfade?.

Si utilizas este tipo de pregunta, estarás desviando la conversación del tema principal. Además de que el niño puede sentirse juzgado y dificulta su buena predisposición a compartir sus sentimientos y sus problemas contigo.  

  • Cuestionar:¿Seguro que no la has entendido mal?”.

En principio, esta contestación no parece transmitir ningún matiz negativo, pero puede que tu hijo/a sienta que no le estás creyendo o que no tomas en valor su visión de las cosas.

Esto puede ocasionarle una inseguridad o que se vuelva reticente a la hora de compartir contigo sus experiencias.

  • Interpretar:Pues yo, que te conozco mucho, creo que igual os enfadáis tanto porque te gusta Martina”.

Con este tipo de mensaje, puede que tu hijo/a esté recibiendo el mensaje oculto de “Te conozco más que tú mismo, y yo sé exactamente lo que piensas y sientes”.

En este caso, en lugar de empoderarle, hace que muchas veces se sienta más pequeñito/a y que necesite recurrir a un adulto en próximas ocasiones para que descifre sus sentimientos. 

Por el contrario, lo que deberías fomentar en él o ella es el autoconocimiento y la reflexión.

 

 

 

 

Ahora que ya te he presentado algunos de los errores más comunes de comunicación, quiero decirte que es normal y aceptable equivocarse y que todos hemos contestado de alguna de estas formas alguna vez.  

Conocer estas estrategias no adecuadas de la comunicación y se capaz de identificarlas en tus diálogos, te servirá para prestar más atención en futuras ocasiones y mejorar tu técnica de escucha activa.

Vale, y todos los ejemplos de cómo no debemos comunicarnos están muy bien, pero ahora mismo te estarás preguntando… ¿qué se supone que debo hacer ante una situación como esta?

Pues volviendo a citar a Antonio Guijarro, la solución es muy clara: REFLEJAR Y VALIDAR SENTIMIENTOS.

El reflejo consiste en decir, con otras palabras, aquello que creemos o que vemos que el niño nos está intentando transmitir.

Te vuelvo a poner un ejemplo para que lo veas más claro:

A la fraseMi amiga Martina se ha enfadado conmigo hoy” la mamá de Miguel podría contestar Vaya, y eso ha hecho que te sientas triste, porque no te gusta que se enfaden contigo”.

Utilizando este tipo de respuesta, ayudas a que el niño o niña escuche desde fuera lo que piensa o siente. Esto le guía a identificar sus sentimientos, matizar exactamente lo que piensa o siente y a que busque soluciones por sí mismo a través del diálogo interno que crea gracias a nuestra respuesta.

Así, esta conversación entre Miguel y su madre, podría haber acabado con una frase como esta:

 “Sí, me he puesto muy triste y enfadado a la vez, porque no entendía nada, pero mañana hablaré con ella e igual ya se le ha pasado”. 

Esta conversación, ha llevado a Miguel a definir cómo se siente (triste y enfadado), a buscar alternativas (hablar con Martina) y, seguramente, a confiar en mamá para próximas conversaciones y futuros problemas.

 

Elena Garrigós
Psicóloga Infanto Juvenil
Especialista en Atención Temprana