Blog / En busca de la definición de mi felicidad
5 mayo, 2022

Sólo hay felicidad donde hay virtud y esfuerzo serio, pues la vida no es un juego

                                                                                                                                  Aristóteles

                   

La felicidad está descrita como un estado de grata satisfacción espiritual y física, según una definición de la RAE. A menudo se toma como un sinónimo de la felicidad la satisfacción o el placer, y también la alegría, que es una emoción amistosa o una sensación de duración limitada.

A mí personalmente este tema me creó bastante inquietud en mi juventud, cuando buscaba mi propio camino. Es un tema que es debatido desde antiguo por escritores, filósofos, poetas, artistas, y cada opinión sobre la felicidad es diferente.

Aristóteles, discípulo de Platón, sostenía que todos los hombres perseguían la felicidad. Unos son felices ganando dinero, otros recibiendo honores y otros viajando. Cada cual posee el secreto de su propia felicidad, un bien supremo, el fin último, pero difícil de definirla y describirla.

Para los científicos, la felicidad es la presencia de cuatro componentes químicos denominados neurotransmisores: dopamina, serotonina, oxitocina y endorfinas. La OMS la ha definido como un estado de satisfacción con la vida, siendo la alegría, un componente añadido.

En la filosofía oriental, la felicidad se concibe como una cualidad, producto de un estado de armonía interna, que se manifiesta como un sentimiento de bienestar que perdura en el tiempo y no como un estado de ánimo de origen pasajero, como generalmente se la define en Occidente.

¿Y por qué tantas respuestas diferentes? Fácil. Cada ser humano es diferente, por lo tanto, cada uno tiene su proprio punto de vista sobre lo que piensa que es la felicidad, y sobre todo, de lo que siente cuando experimenta esta felicidad, siendo ésta una situación subjetiva y propia de cada individuo, según su personalidad, valores o forma de ser. Lo que para unos una situación significa felicidad, para otros se presenta como algo insatisfecho o como una situación de normalidad. Por ejemplo, las circunstancias en un determinado momento de la vida, el estatus económico y social, la genética, como la salud o la religión, son factores que también debemos tener en cuenta.

Observo día tras día, el deseo y la necesidad que tiene la gente de conseguir esta sublime emoción, y la tristeza y la frustración que aparece cuando no se consigue. En consulta cuando les pregunto ¿Qué es la felicidad para ti? Algunas personas se quedan sorprendidas por tener que explicar el significado de la felicidad y no pocas veces la contestación es:  No sé lo que es la felicidad, pero sé que no soy feliz. Entonces, si busco algo sin saber lo que es, es realmente difícil encontrarlo y esta situación solo me puede traer frustración e infelicidad.

El hecho de no tener nuestra propia definición personal muy presente y clara sobre lo que significa la felicidad para nosotros, nos hace incapaces de reconocerla cuando está cerca y a punto de conseguirla.

Quizás todos nos hemos preguntado más de una vez como puedo conseguir ser feliz. Seguramente esta pregunta aparece cuando nos damos cuenta de que nos gustaría sentir algo más, o algo diferente de lo que sentimos en la rutina de costumbre.

¿Qué necesito para ser feliz? Una pregunta sencilla a primera vista. Pero te invito a que te la hagas ahora mismo, y verás que identificar tu propia definición y hacerlo de forma correcta, te llevará un tiempo considerable, diría yo.

Si la respuesta la tienes clara, enhorabuena, vas a conseguir ser feliz o has conseguido tu felicidad. Pero aquí me voy a parar en aquellos, en los que en su respuesta aparecen unas variables que dificultan la obtención del resultado deseado en esta ecuación, variables que no dependen solo de uno mismo, pero que de alguna forma influyen como requisito en la felicidad.

Aquí van unos ejemplos: sería muy feliz si mi novio volviese conmigo, o sería feliz si mi hija no estuviera enferma, o sería feliz si este año se ampliasen las plazas para tener más posibilidades de aprobar las oposiciones, y los ejemplos pueden seguir.

Desde luego nos damos cuenta de que nuestra felicidad en este caso no depende en absoluto de nosotros. De lo que hacemos o dejamos de hacer, sino de los demás, o de las circunstancias, o de las plazas disponibles el año de las oposiciones o de los méritos que pueden tener mis compañeros que se presentan este año en las oposiciones, para conseguir el bienestar o la felicidad que deseamos.

Puede que suene un poco irónico, lo sé, pero entonces, ¿cómo puedo conseguir este bienestar personal cuando no depende solo de mí? ¿cómo alcanzo esta emoción y con que métodos?

Si trato de condicionar el entorno a mi deseo, éste me impedirá llegar a este estado de ánimo. Estaría bien entender que esta felicidad o este estado de bienestar es personal, y que no se encuentra fuera de nosotros, sino en nuestro interior.

No, mi felicidad no depende solamente del entorno sino de otros factores más influyentes que la modifican, como por ejemplo mi actitud y aceptación, dos factores entre otros tantos que me ayudan a cambiar mi perspectiva de la vida y de mirarla de una manera más optimista.

Si encontramos los recursos y la capacidad para dar soluciones a diferentes aspectos cotidianos que nos preocupan, nos sentiremos más felices, como por ejemplo intentar vivir con plenitud y autorrealización, lo que nos otorga serenidad, pensamientos positivos y emociones equilibradas.

La capacidad de adaptación a los eventos importantes de la vida, como pérdidas o enfermedades graves, nos ha demostrado que ayuda a las personas, estando éstas menos afectadas en su vida a largo plazo en comparación con las personas rígidas o con poca flexibilidad, que llegan a tener una capacidad de adaptación nula o muy baja.

El pensamiento de no me puedo adaptar a esta situación X, me origina una visión pesimista del problema, creando una resistencia para solucionarlo además de un sentimiento de impotencia. Esto hace que el problema pase de repente a parecer que no tiene solución y así las cosas se complican creando un círculo vicioso, en el cual la felicidad o el bienestar pueden desaparecer por completo.

Los comportamientos son fruto de nuestros pensamientos, y cuando los pensamientos son negativos, desesperantes o causan desánimo, nuestros comportamientos son cada vez más desmotivados, y tus cualidades personales pierden valor. El sentimiento de fracaso está cada vez más presente y la felicidad está cada vez más lejana. La espiral del diálogo negativo interior es la trampa de la infelicidad. Examinar nuestra manera de pensar puede ser un primer paso para la identificación de los comportamientos que siguen a los pensamientos dañinos.

Los pensamientos positivos se han proclamado ganadores hace tiempo como pilares de una salud mental sana.

Estas ideas que expongo son más bien un impulso para hacernos pensar que no debemos resignarnos a no encontrar este bienestar absoluto personal y que la capacidad de adaptación de cada uno de nosotros a ciertos retos en nuestras vidas, si es un factor determinante en alcanzar este estado de felicidad.

No dejéis que las circunstancias adversas y los problemas que no dependen de nosotros cambien nuestra forma de ver la vida, de disfrutar, de reír, de ser optimista, de estar a gusto y contentos, de ser felices.

Identifiquemos lo que está en nuestros manos o depende de nosotros para cambiar este estado de ánimo, con buena actitud, con optimismo real y sincero, encontrando la mejor versión de nosotros mismos. Consintamos el hecho de que los acontecimientos no siempre dependen de nosotros, que no podemos controlar o cambiar las cosas según nuestros deseos. Ejercitadlo día tras día como un entrenamiento personal para superar nuestros miedos y encontrar nuestra propia definición de la felicidad, y tenerla presente a cada paso para lograr alcanzarla.

Aprender a desear y ponernos metas reales y palpables, tener motivación en alcanzarlas, aprender a valorar nuestro esfuerzo sin exigirnos la perfección, querernos a pesar de nuestros defectos y adaptarnos a las reglas sociales incomodas o a las circunstancias vitales que nos restan energía y bienestar, nos acercará a lograr la felicidad.

Por ejemplo, cambiar o perder el trabajo, soportar la autoridad de los jefes, sufrir la ruptura de una relación, tener pérdidas económicas sustanciales, podríamos considerarlos retos que podemos conseguir superar. Sin embargo, las enfermedades graves o la pérdida de nuestros seres queridos los podríamos llamar circunstancias a las que nos podemos adaptar, comprender y aceptar para seguir con nuestras vidas e intentar ser felices para nosotros mismos y para los demás.

Si, es mi definición de felicidad y estará siempre en mis manos alcanzarla. No dejaré nunca de creer que todo ser humano merece ser feliz, y que estamos para ayudarnos unos a otros en la búsqueda de esta deliciosa emoción, compartirla con los demás, hacer de este mundo un lugar lleno de paz y de felicidad.