Blog / Abordar la sexualidad con hijos pre y/o adolescentes
28 marzo, 2022

Pese a que cada vez vemos más educación sexual en colegios e institutos, y la sociedad va poniendo el foco en educar, desde que somos pequeños en temas tan importantes como las relaciones sexuales, el autocuidado, la higiene y la orientación sexual, muchas veces nos encontramos en consulta con adolescentes que requieren información en el ámbito de la sexualidad y no confían en el contexto de casa como un ambiente seguro donde poder comentar estos temas.

Es cierto que antiguamente se ha considerado un tabú hablar en familia sobre sexo y sexualidad. No obstante, se han realizado estudios que afirman que, cuanto más se aborde el tema desde el contexto cercano del niño o adolescente, menos posibles conductas de riesgo realizará en el ámbito sexual, puesto que tendrá en su mano una mayor cantidad de información que le permitirá actuar en consecuencia, y, además, pedir ayuda en el caso de que lo necesite.

Como padres, sabemos que es una tarea difícil, puesto que entrar en el círculo de confianza de nuestros hijos con este tipo de problemáticas implica una confianza y cercanía que muchas veces es complicado establecer, especialmente a estas edades. Por ello, desde el área de infantojuvenil y sexualidad, os traemos una serie de pautas, que creemos que pueden facilitar este tipo de situaciones:

 

  • A la hora de hablar sobre sexo o sexualidad con nuestros hijos, hacerlo con continuidad. Es decir, no tener «la charla» y nunca más volver a hablar del tema. Es importante dedicar pequeños comentarios o ratitos dedicados al tema que vayan estableciendo esa vinculación tan importante de la que hablábamos anteriormente.
  • Muchas veces lo más complicado es empezar a abordar el tema. Para ello, podemos usar excusas del día a día: embarazo de alguien, nuevas parejas/ divorcios, escenas de la tele, letras de canciones…
  • Comenzar pidiendo su opinión: ¿qué te parece esto? ¿qué opinas tú? ¿te ha pasado?, y por supuesto, dar la nuestra, “pues a mi…” “cuando yo era joven…” El hecho de que vean que, como padres, han vivido situaciones similares o pueden opinar con experiencia acerca del tema, facilitará el romper la barrera del “tabú”
  • Evitar el silencio o menospreciar sus preguntas. Si tienen una duda, tienen una curiosidad. El silencio también educa en que no es un tema apropiado para hablarlo contigo y lo buscará en otro sitio (donde quizá, la información, no es tan fiable o veraz), por lo que es más útil hablarlo en confianza
  • Buscad fuentes fiables. Enséñale a buscar en internet bien la información. De este modo, evitaremos las “falsas informaciones” que comentábamos anteriormente, que podrían ocasionar conductas de riesgo.
  • No tienes por qué saber todo. Si tienes dudas, admítelo e investigad juntos. Que vean que sus padres “no lo saben todo”, permitirá que aprendan que nadie es perfecto, y que juntos abordamos los problemas más fácilmente.
  • Adelántate a su pregunta. Es mejor que tenga más información a que se vea en una situación y no sepa cómo actuar. Aunque en ocasiones la respuesta inicial sea rechazo, están escuchando la información, y si se plantea desde la calma y el acompañamiento, aunque en un primer momento no de pie a una gran conversación, seguramente sea información que almacenen y recuerden más adelante (o incluso vuelvan a preguntar)
  • Si te preocupa que, al dar datos y comentar el tema, comiencen antes a realizar prácticas sexuales o investigar sobre la sexualidad, es importante que sepas que: La información NO incita a precipitarse, al contrario. Da más seguridad e implica que tomarán mejores decisiones y vivirán la experiencia desde el disfrute y no desde la inseguridad.
  • Superar juntos ese pudor: Si a ti te cuesta sacar el tema, a ellos también. Normaliza poco a poco expresando cómo te sientes y por qué es importante hablar de esto pese a la vergüenza. Educa como en cualquier otro tema.
  • Dar importancia al cómo comunicamos: Para que el abordaje de este tema sea cómodo para ambas partes, es importante que el lenguaje que se utilice sea cariñoso, con un tono de voz neutro y siempre desde el acompañamiento y no desde la superioridad. La forma en la que comenzamos a hablar puede marcar cómo se desarrolle el resto de la conversación.
  • No tener prisa. Puede ser que en el primer contacto sólo intercambiéis dos frases. No es necesario dar toda la información de golpe. Lo más importante es crear ese vínculo de confianza que, poco a poco y en pequeñas charlas, nos permita seguir dando pinceladas de información.
  • Dar importancia “sin que se note”: Sabemos que es un tema importante, pero en estas edades, suelen sentirse arrinconados cuando hablamos de un tema prestando únicamente atención a ello, o con un contacto corporal demasiado directo (mirar fijamente a los ojos, sin estímulos exteriores como TV, radio etc.) Sobre todo para un primer abordaje, quizá es más fácil tratar el tema en un ambiente distendido, mientras hacemos otras tareas o vemos/escuchamos algo externo.

 

Tener en cuenta todos estos aspectos, facilitará el poder comunicar y abordar la sexualidad y el sexo en confianza con nuestros hijos e hijas. No obstante, es importante destacar que cada familia es independiente y tiene unas características únicas e intransferibles.

Por ello, en el caso de que la problemática se nos vaya de las manos o notemos que no somos capaces de abordarlo por nosotros mismos, es importante el poder pedir ayuda. Un abordaje más individualizado, teniendo en cuenta las características concretas de esa familia y con el acompañamiento de un profesional especializado en el tema, puede ayudaros a resolver el conflicto más fácilmente.